COPIAPO.- Mientras la máquina Strata 950 reanuda la perforación, al tiempo que se analizan otras alternativas de rescate, los 33 mineros atrapados en el yacimiento desde el 5 de agosto batieron esta semana el récord de permanencia bajo tierra. Llevan hasta hoy 29 días atrapados. El récord lo tenían tres mineros chinos, que en 2009 sobrevivieron 25 días en el interior de un yacimiento en el sur de su país.

El ingeniero André Sougarret, coordinador jefe del rescate, explicó que el plan A, en el que se utiliza la máquina Strata 950, hizo una pausa debido a unas grietas geológicas en las paredes que había empezado a perforar y que debieron ser recubiertas con cemento. Este debe fraguar para continuar con la tarea y se espera que la Strata, que ya perforó 41 de los 700 metros que debe hacer para llegar a los mineros, reiniciará hoy la tarea.

Sougarret también informó que la maquinaria T-130 iniciará el domingo la perforación de un segundo ducto. El tiempo estimado para el rescate, de dos a cuatro meses, sigue firme, dijo. "Lo importante es tener opciones. Esta operación no está exenta de riesgos. Tenemos que llegar a los mineros, por consiguiente no está descartado un plan C, ni un D, ni un F", dijo.

Se sacudió la tierra

Cuatro sismos de mediana intensidad que se registraron en el norte y centro de Chile se percibieron el miércoles y ayer en la mina San José, donde están atrapados los mineros. El primero de ellos, de 4 grados Richter, se sintió en el sur del país. Un segundo temblor de 5,2 grados sacudió el norte minero chileno y remeció el "Campamento Esperanza", cerca del yacimiento, donde se instalaron los familiares de los mineros. El sismo, no obstante, no alteró las tareas ni el intenso movimiento de maquinarias y camiones que se registra en el área lindante a la perforación. Luego, otro temblor de 4,7 Richter se registró en el territorio central chileno y también se sintió, aunque más leve que el anterior, en el campamento ubicado en el desierto de Atacama y a 45 kilómetros de la ciudad norteña de Copiapó. "Nosotros estamos acostumbrados a los terremotos y a los temblores" dijo un niño de 12 años que jugaba con una pelota de fútbol en el "área de niños" del campamento. "No nos llama la atención. Lo que si es raro es el desierto florido", dijo, aludiendo al bello fenómeno que en estos días de septiembre llena de flores violetas enorme extensiones del desierto más árido del mundo. (Télam))